Decir o no decir que llevas prótesis capilar... esa es la cuestión.

19/11/2018 Publicado en Estudios / Estadisticas

Hace un par de décadas atrás, las prótesis capilares no eran como las de ahora. Gracias al avance tecnológico se han mejorado los procesos de fabricación, dando como resultado, una variedad de sistemas capilares muy bien logrados en cuanto a estructura, calidad, acabado y lo más importante: 100% indetectables a la vista y el tacto. Han terminado los años donde los valientes señores que decidían colocarse un bisoñé, eran el objeto de burlas, comentarios a espaldas y miradas incómodas por “llevar un gato en la cabeza”.

Ahora los tiempos han cambiado y podemos contar con diversas opciones para solucionar la alopecia de forma estética utilizando sistemas capilares, ya que la mayoría de éstos suelen ser no detectables, si bien también influyen en este  factor, el estilo del peinado en combinación con el tipo de prótesis que lleve el cliente. No obstante, sabemos que dar este paso acarrea una serie de temores y dudas. Primero tomar la decisión de colocársela o no y luego aparece el dilema de cómo afrontar la reacción de las personas de tu entorno. Hay muchas formas de hacerlo, todas son válidas. En nuestro centro mantenemos la confidencialidad de nuestros clientes, pero de manera general hemos detectado que afrontan la colocación y reacciones de las siguientes maneras:

Hay quienes hablan abiertamente del tema. Estos clientes hacen incluso un preámbulo a la colocación y comunican a sus allegados con anterioridad lo que tienen pensado hacer. A veces hacen un sondeo previo para conocer las opiniones de sus seres queridos o amigos, aunque la decisión final la tomen ellos. El beneficio de esto, es que se reduce considerablemente las reacciones indeseables y se aumenta la confianza del cliente usuario porque ya sabe qué esperar de los demás (aunque en muchos casos ni les importa). 

Otros, se lo dicen sólo a unas cuantas personas muy cercanas, como la pareja, padre o madre y también “preparan el terreno” para el cambio, yéndose de vacaciones en el trabajo y que al volver no sean muchos los que noten la diferencia. En estos casos el cliente no suele comunicar abiertamente que lleva prótesis pero si alguien le pregunta tampoco lo niega, no se avergüenza de llevarla. Es el perfil mayoritario al menos, en nuestro centro.

Están los que no se lo dicen a nadie o sólo a una persona de su total confianza, que luego actúa como una ayuda o supervisión al momento de realizar el mantenimiento. También apoya en caso de un percance con la prótesis. Estos clientes son cerrados y los de su entorno no se enteran que lleva prótesis, pero si alguno llegara a preguntar tratará de cambiar el tema o negarlo.

Y hay casos extremos donde el cliente se lo oculta a todos. No se lo comunica ni a personas de confianza. No quiere que se les relacione con nada del mundo de las prótesis, por lo tanto, ellos mismos se realizan el mantenimiento y no asisten al centro, salvo en emergencias. No sigue las redes sociales para evitar que se le vincule ni mucho menos cede los derechos de imagen para salir en ellas.

Todas estas formas de manejar la colocación y reacciones posteriores son totalmente entendibles y aceptables. Todas ellas dependen en gran parte de la personalidad y nivel de confianza del cliente.

Nuestra recomendación es evaluar primero la necesidad de colocación. Pensar si es lo que realmente se desea, y si eso está muy por encima del entorno en el que se viva. Al final de cuentas, la opinión de los demás no debe importar  mucho si hacer un cambio de imagen nos  va a hacer sentir bien con nosotros mismos. Una persona segura de sí misma es la fórmula perfecta para afrontar todos los retos.

Esperamos que puedas dejar tus comentarios y seguir debatiendo sobre este tema tan importante al momento de tomar la decisión.

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